Voy a admitirlo, me he enganchado. He intentado fijarme en un chico humilde, amable y encantador, pero no puedo. En vez de querer a alguien así, me he enamorado de un jugador de baloncesto, al que le encanta la música, pasárselo bien y al que no le van las relaciones duraderas. Hay como una especie de cuerda que nos tiene atados, o por lo menos a mi. No se si es su forma de ser, o que muchas veces coquetea conmigo, encima le tengo justo detrás y no deja de molestarme para que me gire y le diga alguna tonteria. Puede que yo sea especial, pero ¿y si es un juego? ¿Como puedo estar segura de que no hay nadie mas?. Mientras lo averiguo, voy cortando con unas pequeñas tijeras esa enorme cuerda, pero me queda mucho trabajo por delante..

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